Patrimonio inmaterial

Historias, cuentos y leyendas

En Outeiro de Rei hay una gran tradición oral, en la que abundan las leyendas, cuentos populares, dichos o cantigas, un patrimonio inmaterial de gran interés etnológico que se fue transmitiendo a lo largo de los siglos de generación en generación. Entre los cuentos o leyendas destacan los de tesoros escondidos, piedras de culto y seres mitológicos.

Leyenda del Castro del Castelo do Picato (San Lourenzo de Aguiar)

En una casa próxima al castillo, más o menos donde hoy está la Casa del Picato, vivían unos campesinos que tenían una hermosa cerda para la crianza, a la que dejaban pastar libremente por los alrededores. En cierto momento, los dueños de la cerda se enteraron de que tardaba más de un día en volver, por lo que decidieron seguirla y vieron que se dirigía al castillo, donde vivía un matrimonio ya bastante mayor. La dueña de la cerda les dijo que era de ella y que no podía quedarse en el castillo, y los viejos respondieron diciéndole que le darían oro si se la dejaba quedar. Ella aceptó y guardó el oro en el delantal. Sin embargo, los ancianos le pusieron una condición: “cuando vuelva para su casa no mire para atrás hasta llegar a ella”. Pero pudo más la curiosidad y cuando la señora estaba llegando a su hogar miró para atrás y al momento el oro se convirtió en carbón. Enojada, tiró los carbones y pensó en volver al castillo, pero como ya era tarde y de noche decidió dejarlo para el día siguiente. Al llegar a la casa, vio que uno de los trozos de carbón que había quedado prendido en el pliegue del delantal se había convertido en oro de nuevo; salió corriendo hacia el lugar donde había tirado los demás pero ya no había nada. Al día siguiente cuando volvió al castillo no encontró ni rastro de los ancianos ni, por descontado, de la cerda.

As Penas de Rodas (Santiago de Gaioso)

Existen varios cuentos o leyendas sobre este emblemático y mágico lugar, las más conocidas son:

  • Una de las piedras guarda oro en su interior y la otra alquitrán, que representan la riqueza y la miseria, pero no se pueden abrir ni romper pues, si en lugar de acertar con la que tiene oro se rompiera la de alquitrán, toda la comarca desaparecería quemada y anegada por la pasta negra.
  • Las piedras fueron hechas por algún duende burlón o por el mismo Diablo, que según comentan en Gaioso aún está esperando por algún humano capaz de moverlas.
  • Otra gente asegura haber visto en la cima de las piedras a una mora mostrando los tesoros que posee y que aquí esconde.

La Serpiente del Piago (Robra y Martul)

Cuentan los más viejos que en la zona del río Miño que le llaman El Piago había, y aún hay, un gran pozo en el que vivía una serpiente monstruosa, tan infinitamente grande que un hombre no llegaba para abrazarla. Esta serpiente tenía aterrorizada a la aldea de Martul, salía cada semana de su escondite en el río para buscar su alimento, y se arrastraba por los montes de los alrededores hasta encontrar una vaca, un buey o una persona que tragaba entera para luego volver a su pozo en las profundidades del río.

Nadie osaba acercarse al río y cada vez la serpiente iba a buscar el alimento más cerca de las casas, por lo que los vecinos temían por los niños. Cansados de esta situación, los vecinos decidieron juntarse para acabar con ella, enyugaron a la mejor pareja de bueyes de la aldea y arreglaron un carro con unas estacas descomunales y bien afiladas, esperaron que la serpiente tuviera hambre y llevaron el carro con los bueyes al lado del Piago. Los animales percibían la presencia de la cobra y temblaban y bufaban amarrados al carro. La serpiente olió las presas y salió del pozo irguiéndose por encima del agua, miró los bueyes y se lanzó cara a ellos con su enorme boca abierta para tragarlos enteros, los bueyes temblaban y chillaban estremecidos por el miedo. La serpiente cayó con toda su fuerza sobre ellos, pero antes de apretarlos en sus fauces quedó clavada en las afiladas estacas. El monstruo levantaba el rabo en el río y batía con tanta fuerza que mandó el agua como una tromba contra los vecinos que esperaban en el alto de la chousa. Fue una lucha a muerte contra las estacas y los bueyes, pero al final quedó la serpiente estirada en el carro, echando sangre como un río por los agujeros del vientre.

Los vecinos no quisieron dejar allí el animal para que no pudriese el agua del río, y en el mismo carro la llevaron hasta el monte más alto del pueblo, As Penas do Castro, donde la enterraron en una oscura cueva que había debajo de una gran pena y que aún hoy se conoce como A Cova da Serpe.

El Chupasangue

El Sangue o Chupasangue es un hombre que espera en las noches de invierno a los niños que salen del colegio, vuelven andando a  casa y se entretienen por el camino. Cuando cae la noche el  Chupasangue los espera en una esquina, en un lugar poco iluminado o en un callejón, para matarlos y después chuparles toda la sangre.

Las Xacias y Xacios

Seres de la mitología gallega con la mitad inferior de pez y la mitad superior humana, que habitan en los pozos más profundos de los ríos, donde custodian cuantiosos tesoros. Suelen ser sobre todo personajes femeninos (xacias), que se aparecen a los hombres e intentan encantarlos o persuadirlos con su belleza y cánticos para llevarlos con ellas a las profundidades. En Outeiro de Rei se cuentan historias de hombres pez o xacios sobre todo en las parroquias de la orilla del río Miño (Cela, Santa Mariña, Parada…).

Los Moros del Monte del Coto (San Tomé de Gaioso)

En el Monte del Coto viven moros y moras, seres mitológicos gallegos que viven en el subsuelo de los castros, en guaridas o túneles, dedicándose a la extracción de oro y a custodiar tesoros de gran valor. Estos seres acostumbran a tener poderes mágicos o viven bajo encantamientos.

Las herraduras del caballo de Santiago de la Pena Serrada (Aspai)

La llamada Pena Serrada está formada por un conjunto de petroglifos (círculos concéntricos, cazoletas y herraduras) situados en un afloramiento granítico de considerables dimensiones, situado a más de 500 metros de altitud. De las incisiones en la roca con forma de herradura la tradición popular dice que son las huellas que dejó el caballo de Santiago cuando el Apóstol pasó por estas tierras predicando las enseñanzas de Jesucristo.

Las aguas sanadoras de la Fonte dos Cochizos (Santa Mariña)

Situada muy cerca de la iglesia parroquial, la tradición popular le otorga cualidades milagrosas al agua de esta fuente para la curación de los niños que tengan “cochizos” (postillas que salen en los labios por la fiebre) o cualquier otra herida en la boca, e incluso problemas en el habla o pronunciación.

Estas cualidades milagrosas se las concedió un obispo de Lugo al bendecirla, según cuentan los mayores. A su lado una piedra de pizarra recoge una inscripción que recuerda esta tradición:

“Hace muchos años en esta pequeña fuente, traían a los niños que tenían algún mal en la boca,  tartamudos y les frotaban en la boca con un lienzo mojado en este agua milagroso, 9 veces, 9  Padrenuestros, 9 días, rogándole a los Santos que curasen el mal”.

La Compaña o Santa Compaña

Procesión de muertos, almas en pena que deambulan por las noches por los caminos de Galicia, Asturias y el Norte de Portugal, en busca de su lugar en el Más Allá. En Galicia la Compaña suele tener un ámbito de actuación que se circunscribe al parroquial. Los difuntos de cada parroquia responden a la llamada del que lleva más tiempo enterrado, se yerguen de la tumba, entran en la iglesia para coger la cruz procesional, las velas o candiles y un caldero de agua bendita, y se ponen a andar por los caminos. La procesión de los muertos va dispuesta en dos filas y sus integrantes van envueltos en un  sudario blanco y descalzos. A menudo la procesión de almas va a visitar las casas y aldeas en las que habrá una muerte pronto, y la gente que vea a la Compaña no debe mirarlos directamente a los ojos, pues corre el riesgo de quedar atrapado entre el mundo de los muertos y el de los vivos.

La antigua feria de Santiago de Gaioso

La antigua feria de Gaioso situada en el actual lugar de A Feira dejó de hacerse a mediados del s.  XX. Se celebraba el día 3 de cada mes y era muy concurrida, a la misma acudían vendedores y gente de toda la comarca (Outeiro de Rei, Rábade, Begonte, Friol…).

Pese a que la feria ya no se celebra, en el Campo da Feira de Gaioso aún podemos observar elementos materiales que dan cuenta de esta antigua actividad socioeconómica, que también forma parte de nuestro patrimonio inmaterial. En primer lugar podemos ver el viejo robledal, con ejemplares centenarios que ofrecían cobijo y sombra en los días calurosos del verano. Alrededor del campo existen varias viviendas de muy buena factura, construidas en sillería de granito de la zona; estas casas fueron antiguas tabernas y había hasta 5 rodeando el campo.

En otra casa se situaba la antigua báscula, utilizada para pesar las mercancías (grano, vino, etc); y en el centro aparece una antigua y pequeña construcción que era el almacén del vino (el llamado “caseto do Grande”). Otros elementos de interés etnográfico y artístico son el crucero (construido en el año 1900, tal y como refleja su inscripción) y varios hórreos repartidos por toda la aldea.